Whole Kitchen en su
propuesta Dulce para el mes de Abril nos invita a preparar una tarta clásica austríaca, la
Tarta Sacher.
Y no sabéis las ganas que le tenía yo a esta tarta. Ojeando cualquier libro de repostería siempre la encontraba, la leía y pensaba en hacerla pero nunca llegué a elaborarla ¡¡Este fin de semana por fín lo logré!! Esta propuesta fue la excusa perfecta para hacerla y este fue el resultado.
Pero antes de entrar en faena, os contaré un poco cuál es el origen de esta tarta de chocolate.
La historia de la original
Sachertorte se remonta a 1832
cuando, estando enfermo el chef de la corte del Príncipe Klemens Wenzel von Metternich,
su joven aprendiz,
Franz Sacher, creó para unos invitados especiales del
príncipe, esta exquisita tarta de chocolate,
la
cual resultó todo un éxito. Más tarde, ya como jefe
repostero, instaló su propio negocio en Viena para producirla
a gran escala. Franz Sacher llevó la tarta por todo el mundo,
consiguiendo éxito y fama internacional, aunque siempre manteniendo su
receta en secreto. A su regreso a Viena abrió una tienda en el centro de
la ciudad. Uno de sus hijos, Eduard Sacher, aprendiz de repostero en la confitería vienesa Demel, comenzó allí a confeccionar la famosa tarta de su padre. Más tarde compraría un
palacio detrás de la Ópera del Estado para convertirlo en tienda,
Café y Hotel Sacher. En este local, todavía existente, hoy se llegan a comercializar más de 360.000 tartas al año. Esa fama conllevó a una disputa entre el Hotel Sacher y la
Casa Demel durante siete años que finalmente la Corte de Viena dio la
razón al primero, que guarda el manuscrito de la receta en una caja
fuerte, siendo una de las tartas más famosas del mundo.